Imputación y Reacciones
Lo más preocupante que sucedió ayer no fue la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero. A pesar de que esta causa podría ser archivada, lo cual parece casi improbable, hay que considerar que un magistrado de la Audiencia Nacional no llega tan lejos sin razones de peso. Se percibe que hay una gran sustancia detrás de este asunto.
El verdadero problema fue la reacción de la portavoz de la Ejecutiva Federal del PSOE, Montse Mínguez, quien en su cuenta de X expresó: «No pararán». Esta frase evoca el famoso «¡No pasarán!», lo que indica que, incluso antes de conocer los detalles del caso, el PSOE ya estaba señalando al magistrado como culpable de prevaricación, un delito de gran gravedad.
Acusaciones y Contexto
El PSOE sostiene que en España existe un enorme caso de lawfare que afecta a jueces, fiscales y a cualquiera que se atreva a cuestionar la integridad de un socialista. Después del Consejo de Ministros, en la rueda de prensa habitual, la portavoz repitió una afirmación errónea: que todo esto proviene de la denuncia de una organización de ultraderecha, Manos Limpias. Es fundamental recordar que todos, independientemente de su ideología, tienen derecho a recurrir a la justicia.
Lo que realmente ocurrió no fue impulsado por ninguna denuncia nacional, sino que provino de las fiscalías de Francia y Suiza, que solicitaron a la Fiscalía Anticorrupción española que investigara el caso. Por lo tanto, no hay lawfare ni teorías infundadas. La responsabilidad de la justicia internacional recae sobre ellos, y si la Fiscalía de Peramato no avanza, será complicado justificarlo ante sus colegas europeos.
Cuestionamientos Morales
Es interesante reflexionar sobre la moralidad de alguien que involucra a sus propias hijas como testaferros en un negocio cuestionable. Eso es algo que incluso los jefes mafiosos más notorios evitarían.
Es probable que en unos días el PSOE retire el apoyo que le brindó a Zapatero y opten por referirse a él de manera despectiva, como «ese señor del que usted me habla». Sin embargo, este no es un caso de supuesta corrupción en sus negocios privados, sino que se investiga por qué se otorgó una ayuda de 53 millones de euros de dinero público a una aerolínea que parece más un mito que una realidad.
Reflexiones Finales
La situación se complica por el hecho de que incluso el exministro Ábalos mostró dudas sobre este rescate. Ayer, durante un lapso de 40 minutos, vi La 1 y noté que se hablaba de muchos temas, como el arresto de Jonathan Andik, el hantavirus y el ébola, pero curiosamente, no hubo mención de Rodríguez Zapatero.
Que un expresidente sea imputado por corrupción debería ser un evento noticioso significativo, pero parece que se está preparando un relato alternativo. Ahora queda claro por qué desean que la instrucción pase de manos de los jueces a la Fiscalía. Como dijo Sánchez: «¿Quién manda en la Fiscalía?». Eso es lo que hay.





