5 de junio de 2026 22:54


Editor: Armando Robles

Rubén Sanz vestido de torero esperando en la plaza de toros
Rubén Sanz, el único torero soriano en activo, espera en la plaza de toros.

Injustificada ausencia del torero soriano Rubén Sanz en la Feria de San Juan de Soria

La cuadrilla del Búcaro.- El año pasado Rubén Sanz, en el día malo de la feria de Soria, llevó gente a la plaza. Aragoneses, riojanos, navarros, gentes de Guadalajara y Madrid, hasta franceses que tenían interés y curiosidad por El Paula soriano, acudimos al reclamo de ver un torero único, diferente, en estos tiempos de vulgaridad creativa. En la Confirmación de Madrid en septiembre se fletaron un montón de autobuses de Soria y coches de media España. Es un torero que interesa. Y es necesario en la feria de su tierra. El único torero soriano en activo, un lujo, un activo cultural de la provincia. Y parece ser que lo quieren dejar fuera con el vago argumento de que no cortó orejas.

En el aspecto artístico, Rubén realizó el toreo de la tarde, con dos faenas de inspiración, duende y perfumada torería, con ese sello personal único, que navega entre las marismas de Paula y los corridos mexicanos del recordado Pana, con la luz arrebatada de la saeta rota de Aparicio, pero con la marca auténtica de un creador único, el arte que surgió del frío soriano y de una afición vocacional desmedida y auténtica, porque todo lo que brota de Rubén Sanz es verdad, un artista sin red que desnuda en el ruedo su valija de sueños.

El palco, ese día cicatero, le negó una puerta grande de libro, con dos peticiones mayoritarias. Si la espada viaja certera hubiera montado un lío grande, aunque la presidencia, con premeditación y alevosía, hubiera mermado el impacto. No entiendo cómo se puede perjudicar a un paisano, que solo quiere torear bien y no compite con nadie. Decir que no triunfó como argumento para no contratarlo, es como negar que el río Duero pasa por Soria. Estuvo grande, levitando con la mano dulce, zurda de terciopelo. Aún recuerdo sus naturales estacionados en mi cada día frágil memoria.

Rubén Sanz tiene que estar en Soria, aunque no sea un cromo intercambiable con otras empresas. Es un lujo que nos tienen que dejar seguir disfrutando. No creo en la justicia del toreo, pero no puedo negar lo que yo vi el año pasado en Soria.

Como nota final, es increíble que el virtual arrendatario actual, Alberto García de Tauroemoción, oficie como el asesor municipal que elaboró el pliego de contratación de la plaza. Y eso en mi pueblo tiene nombre de puchero.

La gente en Soria quiere a Rubén en su feria, admiran su lucha de artista, y tendrán que salir a defenderlo. No se puede permitir que el bastardo interés de cuatro, con sorianos maquinando con mano negra, impidan que un torero de Soria, que entrena y respira en ese coso, se quede fuera de la feria. Es que se lo ganó a pulso de mano lenta

Relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *