Señor alcalde:
Como vecino de Casarrubios, observo con satisfacción que nuestro Ayuntamiento participe y apoye las tradiciones religiosas y culturales que forman parte de la historia y la identidad de nuestro pueblo. Las fiestas patronales, las procesiones y las celebraciones católicas han acompañado a generaciones de vecinos y constituyen un patrimonio que merece ser respetado.
Sin embargo, esa imagen de cercanía con nuestras tradiciones entra en contradicción, a mi juicio, con su actuación como diputado nacional del partido marcado por su anticatolicismo y su rechazo a los católicos. Resulta difícil comprender que quien en el ámbito local promueve y participa en actos vinculados a la fe católica en Casarrubios, apoye luego con su voto iniciativas legislativas que muchos creyentes consideran contrarias a la doctrina y a la moral de la Iglesia. Es preciso recordarle cómo el Gobierno sanchista, al que usted apoya, utiliza términos laicos en lugar de hacer referencias explícitas a la Navidad o a la Semana Santa, en comparación con las felicitaciones que el Ejecutivo realiza a la comunidad musulmana en el Ramadán
No cuestiono su derecho a mantener una determinada posición política ni la legitimidad de las leyes aprobadas por el Parlamento. En una democracia, cada representante ejerce su voto conforme a sus convicciones y a la disciplina de su grupo político. Pero sí considero legítimo pedir coherencia entre el mensaje que se transmite a los vecinos y la actuación que se desarrolla en las instituciones nacionales.
Muchos ciudadanos interpretan esa diferencia como una contradicción: por un lado se ensalzan las tradiciones católicas cuando se trata de la vida municipal y, por otro, se respaldan políticas que, desde la perspectiva de numerosos creyentes, se alejan de los principios que esas mismas tradiciones representan.
Mi intención no es generar confrontación, sino invitar a una reflexión pública sobre la coherencia y la transparencia que deben caracterizar a quienes ejercen responsabilidades políticas. Los vecinos tenemos derecho a conocer y valorar si existe una correspondencia entre los gestos simbólicos y las decisiones políticas que se adoptan en nuestro nombre.
Atentamente,
Un vecino de Casarrubios







