23 de junio de 2026 17:07


Editor: Armando Robles

LA NORMA PERMITE TERMINAR LA VIDA DE MENORES DE ENTRE UNO Y DOCE AÑOS

Países Bajos aplica por primera vez la eutanasia infantil a un niño menor de 12 años

Países Bajos ha registrado por primera vez la terminación activa de la vida de un niño de entre uno y doce años (eutanasia infantil) desde que el Gobierno amplió en 2024 su regulación para permitir esta práctica en menores que padezcan enfermedades incurables.

Las autoridades neerlandesas no han revelado la edad exacta, el sexo ni la enfermedad del menor. Tampoco han informado sobre las circunstancias familiares o el centro sanitario en el que se produjo el caso.

La ministra de Sanidad, Sophie Hermans, ha confirmado que el médico responsable notificó la actuación a la comisión especial encargada de revisar estos procedimientos. El órgano examinó la documentación clínica, entrevistó al facultativo y trasladó posteriormente su dictamen a la Fiscalía, que deberá determinar si el profesional actuó dentro de los límites establecidos.

El menor no necesita solicitar su propia muerte

La regulación neerlandesa permite terminar activamente la vida de niños de entre uno y doce años cuando los médicos consideran que sufren de manera insoportable y sin posibilidades reales de mejoría. A diferencia de la eutanasia practicada a adultos, el procedimiento no depende de una petición plenamente autónoma del paciente. La propia edad del menor puede impedirle comprender y expresar una voluntad equiparable a la de un adulto.

Los padres deben prestar su consentimiento y los médicos tienen que concluir que no existe ninguna alternativa razonable para aliviar el sufrimiento. La norma se limita formalmente a niños gravemente enfermos cuya muerte se considera próxima. Entre los supuestos médicos contemplados figuran malformaciones congénitas severas, enfermedades metabólicas y daños graves en órganos esenciales.

El caso inaugura, sin embargo, un terreno especialmente delicado: el Estado acepta que terceros —padres, médicos y comisiones— decidan que terminar la vida de un niño constituye la única respuesta posible a su sufrimiento.

Una ampliación aprobada en 2024

Antes de la reforma, Países Bajos permitía determinadas actuaciones para terminar la vida de recién nacidos sometidos a sufrimientos extremos y reconocía la eutanasia para mayores de doce años bajo condiciones estrictas. Existía, por tanto, un vacío normativo para los niños situados entre ambas edades.

El Gobierno decidió cubrirlo mediante una regulación que entró en vigor el 1 de febrero de 2024. Sus promotores aseguraron que se aplicaría únicamente a un número muy reducido de casos excepcionales. Dos años después, el primer procedimiento ha llegado a manos de la Fiscalía.

La intervención no se considera automáticamente legal. Una comisión compuesta por médicos, un jurista y un experto en ética debe comprobar que el facultativo actuó conforme al conocimiento médico disponible y que la terminación de la vida era la única alternativa razonable. La decisión final sobre una posible responsabilidad penal corresponde al Ministerio Público.

La eutanasia se aproxima al 6% de las muertes

La aplicación de la eutanasia ha crecido de manera sostenida en Países Bajos. Durante 2024 se notificaron 9.958 casos, un 10% más que el año anterior. Representaron el 5,8% de todas las muertes registradas en el país.

La cifra muestra que una práctica presentada inicialmente como excepcional ocupa ya un lugar relevante dentro del sistema sanitario neerlandés. La extensión a menores de doce años representa ahora un nuevo umbral. El primer caso demuestra que la regulación no era únicamente teórica y que los médicos ya están dispuestos a aplicarla.

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