La cuadrilla del Búcaro.- La plaga que no cesa: los indultos. Ya llegará la canícula veraniega, pero para abrir boca ya tenemos dos en junio. Un Torrealta en Algeciras y un JP en Burgos. Dos toros de pobre presentación, cómodos y chicos, con un ligero picotazo simulacro en los caballos y nobleza muletera pastoril. Es el toro moderno que nos quieren imponer y que nos llevará a la extinción de la casta brava en pocos años , convirtiendo la Fiesta en una parodia de lo que es una auténtica corrida de toros, carente de verdad y con el toro como mero objeto moldeable para regocijo de un público, que no aficionado, que disfrutará, hasta que se aburra, del espectáculo de convertir al rey de la fiesta en un instrumental animal doméstico o de compañía.
Las ventajas para los actuantes son claras, pero tiran piedras contra su futuro. Cuando el toro bravo y enrazado se extinga dejarán de interesar. Primero se irán los ocasionales moradores de las gradas de tardes festivas, que cambiarán los toros por un concierto de campanillas, y luego, aunque nos cueste abandonar, los aficionados que siempre defenderemos nuestra pasión hasta la rendición sin condiciones.
Sigan indultando toretes sin caballo y echando agua al vino. Hemos abierto la estación de los tintos de verano y los gintonic con ginebra sin alcohol.







