20 de julio de 2026 06:17


Editor: Armando Robles

Los del 'no a la guerra' ni están ni se les espera

Catástrofe humanitaria en Sudán: la ONU comienza a racionar la comida y a restringir el agua al 70% de la población tras tres años de guerra cruenta

La catastrófica crisis humanitaria que atraviesa la ciudad sudanesa de El Obeid, la capital del estado de Kordofán del Norte y último epicentro de la guerra que lleva devastando al país africano desde 2023, ha llegado a tal punto que los equipos de ayuda de Naciones Unidas están racionando los alimentos y la falta de acceso constante al agua potable afecta ya al 70% de la localidad.

La Comisión de Ayuda Humanitaria del estado cree que la ciudad ha quintuplicado la población en los últimos meses hasta los 3,4 millones de habitantes, la mayoría de ellos desplazados de la vecina región de Darfur y de los combates en Kordofán del Sur y del Oeste. El campamento de acogida de la localidad está completamente desbordado por 7.200 familias.

En este contexto, el director del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU en Sudán, Abdalá Alwardat, ha informado de que sus equipos están racionando alimentos a familias que a su vez reparten lo recibido entre allegados a cambio de dinero porque «saben que no hay otra forma de ingresos».

A ello hay que añadir que los ataques de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), las fuerzas paramilitares coprotagonistas del conflicto abierto contra el Ejército sudanés en abril de hace tres años, llevan días atacando la principal infraestructura hídrica de El Obeid la han dejado fuera de servicio, lo que ha provocado un déficit de agua del 70%, según ha informado la Comisión de Seguimiento de Seguridad Humana de Kordofán del Norte en un comunicado recogido por el ‘Sudan Tribune’.

En respuesta, la comisión puso en marcha una iniciativa de emergencia denominada ‘Suqia’ (Riego) con la ayuda de organizaciones humanitarias. La iniciativa incluye el despliegue de camiones cisterna móviles en los barrios, la perforación de pozos y la instalación de pequeñas plantas desalinizadoras en algunos de ellos.

Al menos 25 cristianos han sido asesinados durante ataques registrados en el Cinturón Medio de Nigeria, en dos acciones violentas ocurridas en los estados de Plateau y Benue, según recoge el portal Persecution.org.

Entre las víctimas figura un bebé de dos meses, mientras que residentes y líderes comunitarios denunciaron que los asaltantes pretendían expulsar a las poblaciones agrícolas de mayoría cristiana. Las autoridades han abierto investigaciones, y aunque ningún grupo ha reivindicado oficialmente la autoría de los ataques el ataque se atribuye a los fulani (islamistas).

El primer asalto se produjo la noche del sábado 11 de julio en las comunidades de Kum y Wereng-Comp, en el condado de Ryom, estado de Plateau. Según testimonios recogidos por International Christian Concern (ICC), hombres armados identificados por los vecinos como presuntos militantes fulani irrumpieron en la zona hacia las 23:30 horas.

Un residente, que solicitó permanecer en el anonimato por razones de seguridad, explicó que la comunidad había recibido una advertencia sobre un posible ataque a través de redes sociales, aunque carecía de medios para defenderse. En el asalto murieron nueve miembros de una misma familia cristiana, incluido un bebé de dos meses, y las víctimas fueron enterradas el domingo en una fosa común.

Los habitantes aseguraron además que entre los fallecidos se encontraba el líder de la aldea. Según su versión, los atacantes buscaban eliminar a quienes se oponían al pastoreo en tierras agrícolas y facilitar el control territorial de la zona.

La Asociación de Jóvenes Líderes Berom confirmó el ataque mediante un comunicado y afirmó que el asalto ocurrió cerca de un puesto de control del Ejército nigeriano, que, según la organización, no intervino pese a la presencia de un elevado número de hombres armados.

Horas después, otro ataque golpeó la comunidad de Nobi, en el área de gobierno local de Otukpo, estado de Benue. Los hechos comenzaron entre las 03:30 y las 04:30 horas del domingo, cuando hombres armados abrieron fuego contra viviendas y prendieron fuego a varias propiedades. Una residente, Comfort Inalegwu, aseguró que al menos 16 personas perdieron la vida y relató que su hermana y dos de sus nietos fueron alcanzados por disparos dentro de su vivienda. Varias personas resultaron heridas y numerosas familias continuaban buscando a vecinos cuyo paradero seguía siendo desconocido.

Las cifras oficiales difieren de los testimonios locales. La Policía de Benue informó de ocho fallecidos y cinco heridos, mientras que Amnistía Internacional Nigeria elevó el balance a al menos diez muertos. Los vecinos mantienen que el ataque dejó dieciséis víctimas mortales. La Policía anunció el despliegue de más agentes y la apertura de una investigación.

Tras la masacre, mujeres y jóvenes bloquearon varias carreteras para exigir mayor protección, la detención de los responsables y el fortalecimiento de la seguridad en la región. Algunas manifestantes advirtieron de que podrían boicotear futuras actividades electorales si continúan los ataques.

El gobernador de Benue, Hyacinth Alia, condenó los asesinatos y ordenó reforzar la vigilancia en las comunidades vulnerables, coordinar acciones con estados vecinos y perseguir a los autores. Hasta el momento, las autoridades mantienen abierta la investigación y no han identificado públicamente a los responsables ni confirmado su motivación.

Relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *