25 de julio de 2026 23:21


Editor: Armando Robles

«Han desaparecido las etiquetas, las ideologías y las peleas»

Seguimos escribiendo artículos con diversas reflexiones acerca de las significativas consecuencias derivadas de la histórica respuesta al espléndido triunfo de España el pasado domingo en el Mundial 2026 futbolístico. En este contexto, parece muy oportuno hacer referencia al «patriótico» mensaje escrito por el jugador Marcos Llorente. Publicado en las redes sociales y que acumuló miles de interacciones en apenas una hora. «Han desaparecido las etiquetas, las ideologías y las peleas», fue su escueto contenido. Mensaje al que incluso sus propios compañeros de selección le expresaron un entusiasta respaldo, lo que confirma tratarse de una convicción ampliamente compartida. Porque el comentario del jugador Llorente se dirige hacia el centro de una preocupación hondamente presente en la sociedad española en la actualidad. Que es la crispación y el enfrentamiento derivados de una estrategia basada en establecer «muros» entre los distintos grupos sociales. Que provoca división de hombres contra mujeres, –con el machismo y el feminismo como pretexto–; homosexuales contra heterosexuales; progresistas contra ultraderechistas, etc. Lo que conforma una sociedad polarizada y dividida en su interior, y enfrentada contra sí misma.

En esta serie de artículos, hemos tenido ocasión de reflexionar sobre aspectos que directamente afectan a la misma identidad histórica y nacional de España. Que afirmamos, está gravemente amenazado desde el mismo Gobierno de la Nación, lo que representa una situación insólita y que jamás pudo imaginarse que llegara un día a poderse hacer realidad. Y que la coalición autodenominada como «progresista y plurinacional», integrada por los socios del Gobierno y sus aliados secesionistas, en efecto la ha convertido en una lamentable realidad. Así pues, la importancia de la reacción popular por el triunfo en el Mundial deviene precisamente de la coincidencia de ese éxito –y su respuesta popular– con un Gobierno en el que concurre esa inaudita situación. Y que la proyecta en la opinión pública y la publicada de manera significativa y continuada, dada su evidente capacidad de poder hacerlo, dados los importantes medios a su alcance para ello.

Anteayer hacíamos referencia a otra llamativa coincidencia, precisamente sucedida en los años en que se produjeron los dos grandes triunfos de España en sendos Mundiales de fútbol. En concreto, en este año 2026 se ha producido, como es sabido, la visita apostólica del Papa León XIV, lo que a su vez sucedió en 2010, año del triunfo del Mundial de Sudáfrica, con otra visita apostólica, en concreto por parte de Benedicto XVI. Que además celebró misa en la Sagrada Familia el 7 de noviembre de ese año, consagrando la Basílica, al igual que efectuó el Papa León recientemente, bendiciendo la Cruz de Jesucristo. Una no “mera” coincidencia en los inescrutables designios de la Providencia.

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