El gran incendio que afecta al suroeste de la Comunidad de Madrid y al sur de Ávila continúa activo, con cerca de 45.000 hectáreas ya calcinadas y el viento como principal factor de preocupación para los equipos de extinción durante las próximas horas.
La propia presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, ha advertido de que «se esperan situaciones peores» a lo largo del día, mientras el operativo mantiene un amplio despliegue de medios terrestres y aéreos, reforzado con recursos de 10 comunidades autónomas y con la ayuda internacional de aviones de Grecia e Italia, militares portugueses y aeronaves turcas que llegarán en las próximas horas.
La jornada se ha saldado además con una víctima mortal en otro incendio en Manises (Valencia) y cinco personas hospitalizadas por inhalación de humo y quemaduras.
El Ministerio de Sanidad publica un glosario de recomendaciones sanitarias
Con el humo de estos incendios llegando hasta Madrid y tiñendo el cielo de la capital de un tono marrón, el Ministerio de Sanidad ha activado un conjunto de recomendaciones dirigidas a toda la población para reducir los riesgos derivados de respirar este aire contaminado.
La ministra Mónica García ha calificado directamente el humo como «una mezcla tóxica de partículas muy pequeñas», advirtiendo de que su presencia puede incrementar la mortalidad y agravar patologías crónicas, con un aumento constatado de las visitas a urgencias y las hospitalizaciones durante este tipo de episodios.
La primera recomendación de las autoridades sanitarias es simple: quedarse en casa siempre que sea posible. Se ha aconsejado evitar la actividad física al aire libre y limitar al máximo la permanencia en el exterior mientras persista el humo en el ambiente, ya que los niveles de contaminantes detectados en Madrid y Ávila se encuentran muy por encima de los que recomienda la Organización Mundial de la Salud.
De hecho, el Ayuntamiento de Madrid ha reforzado sus advertencias animando a la ciudadanía a mantener puertas y ventanas cerradas en las viviendas.
Emplear mascarillas adecuadas, prestar atención a las personas vulnerables y, en caso de dudas, acudir a un centro médico
Para quienes no tengan más remedio que salir a la calle, la recomendación oficial es emplear mascarillas FFP2 o FFP3, nunca quirúrgicas, pañuelos o bufandas, que no ofrecen una protección real. Es cierto que pueden servir en algún momento dado como alternativa, pero no son las mejores a la hora de filtrar las partículas del humo.
Por otro lado, Sanidad también anima a protegerse los ojos con unas gafas, ya que las propias partículas pueden irritar igualmente las mucosas oculares, además de mantenerse bien hidratado durante todo el día.
El riesgo se incrementa todavía más si son las personas de riesgo las que respiran este tipo de residuos invisibles. En este sentido, y para que no se vean afectados los pulmones, hay que extremar la precaución en niños, personas mayores, embarazadas y quienes ya padecen enfermedades respiratorias o cardiovasculares.
Ante la aparición de síntomas como dificultad para respirar, dolor en el pecho o sensación de falta de aire, Sanidad anima a acudir sin demora a un centro sanitario. Por ello, conviene también distinguir entre los síntomas propios de la exposición al humo y una crisis de ansiedad, ya que, según ha explicado personal sanitario que atiende llamadas de emergencia, parte de los avisos recibidos durante estos episodios corresponden en realidad a cuadros de ansiedad que imitan síntomas respiratorios.






