Edurne Uriarte.- Es curioso reflexionar sobre los ocho años que han pasado desde la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez al poder. Revivir las palabras de Sánchez, su portavoz Ábalos y sus aliados separatistas en ese debate es como sumergirse en una película de terror político, que podría inspirar un documental sobre la oscura trama de corrupción y separatismo que intentó asaltar el poder.
Quizás Iñaki Arteta podría realizarlo, especialmente tras ver su notable documental sobre Gregorio Ordóñez. El asesinato de Ordóñez hace tres décadas y los eventos de aquella moción se entrelazan trágicamente en el asombroso proceso político de simbiosis entre el PSOE y los herederos de ETA. Este jueves, un hecho insólito ocurrió en el Congreso: toda la bancada socialista dejó el Pleno en apoyo a Bildu, tras un reproche de la diputada popular Patricia Rodríguez hacia los encapuchados de la chapela. Así, los socialistas han pasado de los pactos de Zapatero con ETA al abrazo ideológico y emocional con Bildu.
Los Acuerdos de la Moción
La base de la moción de 2018 sigue vigente hoy: un acuerdo con separatistas que buscan romper España, a quienes Sánchez ha ofrecido todo tipo de concesiones. Tanto a Bildu como a los golpistas catalanes y al PNV. En un momento de cinismo, Aitor Esteban afirmó: «Que mis palabras no contribuyan al lodazal»; sin embargo, han surgido vínculos de corrupción entre Cerdán y empresarios cercanos al PNV. Esta es otra dimensión de la moción de censura y del Gobierno que hemos tenido desde entonces: la corrupción, que ya estaba presente en sus cimientos.
No me refiero únicamente a la corrupción moral de derrocar un Gobierno cuyos miembros no eran corruptos ni habían sido condenados, sino a la corrupción de aquellos que participaron en la conjura, comenzando por Ábalos y Cerdán. Es aterrador recordar que el portavoz socialista, Ábalos, llegó a afirmar que «esta moción es para recuperar la dignidad de nuestra democracia» y que «el Estado debe tener un gobierno con fortaleza y autoridad moral», frases que podrían ser parte de un documental de terror político.
Reflexiones Actuales
Hoy, cuando varios hombres clave y la familia de Pedro Sánchez están bajo investigación por serios casos de corrupción, y él aparece como el líder de un entramado que intenta obstaculizar la acción del Estado de derecho, aquella moción se revela por lo que realmente fue: un acuerdo entre políticos ambiciosos y sin escrúpulos por alcanzar el poder. El líder de todos ellos, Pedro Sánchez, proclamó que lo hacía por «la limpieza de las instituciones y la ejemplaridad de los dirigentes». Hoy, al descubrir que fue un montaje obsceno para llegar al poder sin pasar por las urnas, no podemos evitar preguntarnos qué más son capaces de hacer para mantener ese poder.







