22 de junio de 2026 11:14


Editor: Armando Robles

Carta al alcalde de Casarrubios: volverá a ganar usted las elecciones, pero no por sus logros, sino por la torpeza de sus rivales

AR.- Señor alcalde de Casarrubios, Jesús Mayoral:

Voy a comenzar con una afirmación que probablemente le resulte agradable escuchar y que a mí, por convicciones políticas e intelectuales, no me  hace feliz admitir: usted volverá a ganar las elecciones municipales y conservará la Alcaldía de Casarrubios con una amplia mayoría.

La razón de ello no será porque su gestión sea extraordinaria ni porque exista una ola de entusiasmo popular hacia su proyecto político. De hecho, su gestión estaría en las antípodas de lo que consideraría siquiera aceptable. Va a ganar porque enfrente tiene usted una oposición irrelevante, inofensiva y perfectamente incapaz de representar una amenaza seria para su continuidad.

Debo admitir que, aunque usted encarna como socialista y como diputado nacional del PSOE todo aquello que más execro, ha demostrado entender, mucho más que sus adversarios, que en política la listeza abre puertas y la pillería encuentra atajos. Sin duda ha tenido usted un maestro excepcional en el jefe y amo de su partido. Usted sabe leer el terreno, enredar a la oposición y administrar los tiempos. Le basta un puñado de gestos oportunos, algunas iniciativas visibles y una presencia constante para seguir atrayendo el favor de una parte significativa del electorado.

Mientras tanto, quienes deberían fiscalizarle y disputarle el poder parecen empeñados en demostrar cada día su absoluta condición de peso mosca político.

Debe ser muy tranquilizador para un alcalde como usted tener enfrente a una oposición carente de ideas, de iniciativa, de imaginación, de estrategia. Y, lo que resulta aún más llamativo, una oposición incapaz de encontrar un solo asunto que le coloque a usted en un verdadero aprieto.

Dicho esto es imperativo refutar una aseveración que he leído procedente de su partido. No, señor Mayoral, no me dedico a asesorar al PP en su municipio. De hecho, la inmensa suerte que usted tiene es que esa afirmación sea radicalmente falsa. Nadie que hubiera recibido un mínimo de orientación estratégica seria podría ofrecer un resultado tan decepcionante. La afirmación es tan inverosímil como afirmar que un entrenador de Fórmula 1 dirige un equipo cuyos pilotos se empeñan en correr con las ruedas pinchadas.

No, señor alcalde. No asesoro al PP y acaso por esa razón, insisto, usted puede seguir considerando la Alcaldía como una propiedad prácticamente vitalicia, entre otras cosas porque la realidad es cruel, pero sencilla: usted no gana por ser extraordinario; gana porque quienes deberían disputarle el poder son políticamente torpes e insignificantes.

Su suerte, señor alcalde, es que a lo que se enfrenta es a una oposición sin discurso, sin un relato alternativo para el municipio, sin proyectos diferenciadores. No generan debate. ni movilizan a nadie. No consiguen siquiera transmitir la sensación de que existe una alternativa solvente al gobierno que usted preside.

La consecuencia es tan evidente como desoladora para quienes desearían un cambio político en Casarrubios: usted comparece como el único actor relevante sobre el tablero mientras la oposición se limita a ocupar espacio sin ejercer influencia.

Guste o no reconocerlo, usted dispone de una ventaja inmensa: sus adversarios parecen trabajar más para garantizar su permanencia que para cuestionarla.

Por eso mi pronóstico es sencillo. Si nada cambia de forma radical, volverá usted a ganar, no porque los vecinos estén necesariamente entusiasmados con su gestión ni tampoco porque Pedro Sánchez se haya convertido de repente en un activo electoral. Usted ganará porque enfrente hay un vacío y porque PP y Vox han conseguido la hazaña política de convertirse en los mejores colaboradores de un alcalde socialista.

Así que sí, señor alcalde, reciba mi enhorabuena. No por ser excepcional. Ni siquiera por ser especialmente brillante.

Recíbala porque ha tenido la fortuna de que, en el peor momento de su partido, sus adversarios han conseguido el milagro de hacerle parecer fuerte.

No hay mayor servicio que ese ni aliado más leal que la incompetencia ajena. Su mejor aliado, señor alcalde, no es el PSOE. Su mejor aliado es la irrelevancia política de quienes pretenden sustituirle. Así que volverá usted a ganar porque, mientras ellos siguen buscando excusas, usted seguirá encontrando votos.

Así que, señor alcalde, le reitero mi más irónica enhorabuena por haber tenido la suerte de competir contra quienes se empeñan cada día en demostrar que pueden ser incluso peores que usted.

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