VR.- La situación interna del Partido Popular en Casarrubios del Monte atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. Según diversas fuentes, la dirección provincial sigue con inquietud la evolución de la organización local y ya se exploran distintos escenarios de cara a las próximas elecciones municipales, incluido el posible relevo de la actual portavoz y referente local, Rocío Pérez. El motivo es evidente: existe un creciente convencimiento de que, con la estrategia actual, el PP afrontará una nueva derrota electoral en un territorio que se considera clave.
Las citadas fuentes sostienen que existe preocupación no sólo por las expectativas electorales del partido en el municipio, sino también por la incapacidad de la actual dirección para consolidar una alternativa competitiva frente al Gobierno municipal socialista. En este contexto, algunos dirigentes y afiliados consideran que el PP necesita reforzar su proyecto político y replantear su estrategia si aspira a disputar con éxito la Alcaldía.
Entre los nombres que algunos sectores internos sitúan sobre la mesa figura el del presidente local del partido, Josué Zarzuelo. No obstante, quienes conocen de cerca la realidad de la organización consideran improbable que asuma una candidatura municipal debido a sus responsabilidades profesionales en Madrid, que dificultarían una dedicación plena a la política local.
La inquietud interna no se limita únicamente al debate sobre el liderazgo. Varias voces consultadas describen un clima de división dentro del grupo municipal y cuestionan la eficacia de la labor desarrollada en la oposición durante los últimos años. «O la dirección provincial mete a fondo el bisturí, o le estaremos poniendo una alfombra roja a uno de los más significados alcaldes sanchistas», señalan.
Parte de las críticas se dirigen también a la influencia política que algunos afiliados atribuyen al concejal Fernando Cedenillo, procedente de Ciudadanos. Sus detractores consideran que el proyecto popular en Casarrubios carece actualmente de una línea política clara y de un discurso capaz de movilizar al electorado. Algunos militantes no ocultan su indignación y consideran incomprensible que el rumbo político del partido esté condicionado por personas procedentes de proyectos ideológicos muy distintos al que históricamente ha representado el PP.
Se alude igualmente al cuestionamiento de Josué Zarzuelo como líder local del partido por personas próximas al «dúo dinámico», como internamente se les conoce, y al respecto instan a Rocío Pérez a lanzar un pulso a Josué Zarzuelo en un congreso extraordinario. «El revés para ella sería antológico. Los militantes estamos con Josué, un hombre de partido y no un simple arribista», recarcan.
De hecho, quienes cuestionan la estrategia actual señalan los resultados electorales como una evidencia difícil de ignorar. Recuerdan los excelentes resultados en elecciones generales y autonómicas mientras que, en el ámbito municipal, el PP de Rocío Pérez se estrella contra el muro del alcalde socialista, Jesús Mayoral.
La preocupación se extiende más allá de Casarrubios del Monte. Desde la organización provincial se observa con preocupación que lo que hace unos años parecía una alternativa con posibilidades de disputarle al PSOE la Alcaldía se ha convertido, según estas mismas voces, en un proyecto incapaz de generar ilusión, ampliar apoyos o construir una verdadera alternativa al Gobierno socialista.
Tampoco pasa desapercibida la ausencia de crecimiento orgánico. La falta de nuevas incorporaciones al partido se interpreta por algunos sectores como un síntoma preocupante. No hay mejor muestra que el hecho de que el principal bastión electoral del PP se concentre en la urbanización de Calypo, mientras que en el núcleo principal de Casarrubios persisten importantes dificultades, no ya para ampliar apoyos, sino para conseguir siquiera a una persona que quiera sumarse al proyecto municipal del PP. «Saben que la del PP de Rocío Pérez es una candidatura perdedora y nadie quiere ir con perdedores»., resume un veterano afiliado.
Por eso, cada vez son más quienes respaldan que la dirección provincial intervenga y ponga coto a tanta incompetencia. Y no solo para imponer nombres, sino para afrontar un debate que numerosos militantes consideran inaplazable: qué proyecto quiere presentar el Partido Popular a los vecinos y quién está realmente en condiciones de liderarlo.
Mientras tanto, el malestar interno sigue creciendo. Nuestras fuentes describen un grupo municipal dividido, sin una línea política reconocible y con enormes dificultades para conectar con amplios sectores del electorado de Casarrubios.
«Así vamos directos a la irrelevancia política. Si la dirección provincial no toma decisiones, estaremos poniendo una alfombra roja al PSOE», resume gráficamente uno de los militantes consultados.
Cada vez más voces consideran que el principal problema no es únicamente electoral, sino político. A su juicio, el partido ha perdido iniciativa, capacidad de propuesta y presencia pública. Lamentan que la oposición no ha conseguido construir un relato alternativo ni ofrecer un proyecto capaz de despertar expectativas de cambio.
«La sensación es que hemos perdido identidad, discurso y capacidad de movilización. Y cuando un partido pierde todo eso, empieza a perder también la confianza de los ciudadanos», afirma otra fuente.
La pregunta ya no es si existe malestar interno. La pregunta es si el partido reaccionará a tiempo o si llegará a las próximas elecciones atrapado en las mismas dinámicas que lo han condenado durante estos tres años a una oposición estéril y sin horizonte de victoria.







