14 de julio de 2026 02:41


Editor: Armando Robles

El plan mesiánico del Gran Israel

La otra cara del problema es la actitud de Israel, que sabotea el alto el fuego practicando en el sur del Líbano la misma estrategia que en Gaza, de dejar el territorio inhabitable a fin de extender su estado hasta el río Litani. Para Netanyahu, la guerra debía culminar otras anteriores en Irak, Siria, Libia etc. que harían de Israel la gran potencia dominante en la zona. La jugada le está saliendo mal, y la guerra, existencial para Irán, se está convirtiendo también en existencial para Israel. Ello y los evidentes crímenes en curso obligan a replantear el significado histórico y político de Israel. Donde está ocurriendo algo semejante al mundo musulmán, que ha evolucionado desde una occidentalización fallida a un integrismo cada vez más radical. Y el gobierno de Netanyahu está orientado básicamente por mesiánicos fanatizados.

El fanatismo del gobierno de Netanyahu se manifiesta en su propósito de crear el Gran Israel, o Israel Entero, que abarcaría, según promesa bíblica, del Nilo al Éufrates. El propósito, que no comparten todos los sionistas ni mucho menos todos los judíos, es tan desmesurado que cuesta trabajo creer que algún gobernante responsable lo acepte o obre en consecuencia. Pero la recompensa imaginaria sería inmensa: Israel dominaría la región, previamente reducida a estados fallidos, como una casta superior con una tecnología puntera, que controlaría sus inmensos recursos y los encauzaría hacia Europa y hacia el resto de Asia, mediante oleoductos y gasoductos y un canal paralelo al de Suez. Israel se convertiría en superpotencia.

Naturalmente, un proyecto semejante no podría ser acometido por Israel solo, precisaría el apoyo infaltable de Usa. De ahí que los mesiánicos se hayan esforzado en dominar la política useña mediante supermillonarios judíos que convierten en clientes a gran número de políticos del país, y probablemente chantajeen a muchos de ellos mediante operaciones como la de Epstein. Aparte la existencia de numerosos cristianos sionistas, favorables al Gran Plan.Ese dominio indirecto de la política useña está despertando reacciones y resentimientos que a la larga o no tan a la larga, pueden tener efectos contrarios a los buscados por gente como Netanyahu, Ben Gvir y otros mesiánicos por el estilo.

Es evidente que Netanyahu y los suyos han medido muy mal sus fuerzas y confiado demasiado en la invencibilidad de Usa. Ello obliga a recordar otra situación histórica: la guerra de los judíos contra Roma, que narró Flavio Josefo. Emprendida también por fanáticos imbuidos de mesianismo, y que terminó en la primera diáspora. Si Israel cayera, la tragedia no afectaría solo a su estado, sino a todo Occidente.

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