A medida que se acercan las elecciones municipales de 2027, son cada vez más los vecinos de Casarrubios del Monte que perciben una intensa actividad propagandística por parte del Gobierno municipal socialista encabezado por el alcalde sanchista y diputado nacional Jesús Mayoral. Los críticos con el ejecutivo local denuncian que la maquinaria municipal lleva tiempo funcionando en clave electoral, utilizando recursos y canales institucionales para intentar mejorar una imagen cada vez más desgastada tras años de gobierno.
El alcalde suele destacar su formación académica como aparejador e ingeniero de la edificación. Sin embargo, sus detractores consideran que los títulos, por sí solos, no garantizan una buena gestión. Recuerdan que su trayectoria profesional ha estado ligada en exclusiva a la política municipal desde que accedió al Ayuntamiento como concejal en 2011 y sostienen que carece de experiencia relevante fuera del consistorio.
Precisamente por esa formación técnica que tanto reivindica, muchos vecinos se preguntan cómo es posible que se sigan produciendo determinadas actuaciones urbanísticas que consideran difíciles de justificar. Y ahí surge una cuestión que cada vez se escucha con más frecuencia en la calle: ¿se trata de desconocimiento o de una decisión consciente?
Las críticas apuntan especialmente a una empresa del “Entorno” que aparece de manera recurrente en numerosos proyectos municipales. Se trata de la misma compañía que ha ejecutado asfaltados, está construyendo el nuevo Ayuntamiento, ha intervenido en el consultorio médico y asumido distintos servicios como la gestión del agua. Para los sectores más críticos, resulta llamativo que una parte tan importante de la inversión pública termine concentrándose una y otra vez en los mismos destinatarios, mientras empresas y profesionales locales quedan al margen.
Pero donde más visible resulta esta situación, afirman, es en el asfaltado de las calles. Vecinos y observadores denuncian que las obras repiten siempre el mismo patrón: sutiles capas de asfalto nuevas colocadas sobre superficies deterioradas sin realizar previamente el fresado completo del pavimento antiguo, una actuación que consideran fundamental para garantizar la durabilidad del resultado y evitar que las calzadas queden por encima de las aceras.
Por ello, muchos se preguntan si se está apostando por una solución rápida y superficial que permita presentar más calles asfaltadas de cara a la galería, aunque ello comprometa la calidad y la vida útil de las obras. En otras palabras, lo que algunos vecinos califican como simple “maquillaje urbano”.
La sensación que existe entre los sectores más críticos es que se está priorizando la fotografía electoral frente a la planificación a largo plazo. Más calles inauguradas, más publicaciones institucionales y más anuncios para intentar convencer a los vecinos de que el municipio avanza, aunque los problemas estructurales continúen sin resolverse.
Según esta visión, se trata de una estrategia basada en el corto plazo: pan para hoy y problemas para mañana. Porque cuando el deterioro vuelva a aparecer, cuando las capas superficiales empiecen a mostrar nuevamente sus deficiencias y cuando sea necesario volver a invertir dinero público en las mismas actuaciones, las elecciones de 2027 ya habrán quedado atrás.
Mientras tanto, concluyen los críticos, el Gobierno socialista continúa vendiendo gestión donde otros ven únicamente propaganda, y obras donde otros observan simples operaciones de maquillaje político financiadas con el dinero de todos los casarrubieros.







