No es algo frecuente que una “disposición adicional” de una ley se convierta directamente en otra norma sustantiva con ese mismo rango legal. Pero todavía lo es menos el que sea conocida cual si hubiese sido tramitada y aprobada de forma autónoma y singularizada. Y que tenga un impacto muy importante en la vida social y política de España.
Por si todo ello no fuera poco “normal” en un Estado democrático y de Derecho, se le pueden añadir algunas características que la definen y demuestran su carácter absolutamente infrecuente. Estamos hablando de una “ley” que exactamente es la disposición adicional -no única, sino la octava- de una ley intensamente ideológica y partidista como es la ley de “memoria democrática” de 2022 que sustituyó a la de la “memoria histórica” de 2007 y que es una auténtica enmienda de totalidad al “espíritu” de la Constitución. Que precisamente fue el de la reconciliación y el reencuentro entre las “dos Españas” que protagonizaron nuestra dramática guerra civil de 1936.
La Constitución fue así la del “consenso”, que el PSOE -que accedió al gobierno tras el 11M con Zapatero y que ahora tiene en Sánchez a su relevo- ha dinamitado su “espíritu“. No es una “mera” coincidencia que los dos dirigentes que han protagonizado los dos períodos políticos caracterizados por ese retorno a la polarización y el enfrentamiento entre los españoles sean socialistas. Y que llegaran ambos al gobierno de una manera poco “habitual”.
Uno, tras el mayor atentado terrorista sucedido en España y Europa hasta aquel jueves 11 de marzo de 2004, que obligó a suspender la campaña de las elecciones que se celebrarían tres días después, el domingo 14 de marzo en un clima de tensión que se manifestó con especial agresividad y violencia ante las sedes del PP cual si el gobierno popular hubiese sido el autor de esa masacre. El otro, Pedro Sánchez, accedió a la Moncloa con 84 diputados (…!) por medio de la única moción de censura aprobada hasta hoy. El primero promovió leyes -nuevo Estatut de Cataluña, antecesor del “procés”; “matrimonio” homosexual y memoria histórica, entre otras- que provocaron una intensa polarización en la sociedad y la política. Y que el segundo Pedro Sánchez las ha desarrollado hasta la situación actual, teniendo en su predecesor una especie de referente ideológico y moral hasta ahora.
Actualmente, esa disposición adicional 8ª de la ley de “memoria democrática” se ha convertido en la ley de “tataranietos” de exiliados por la guerra y el franquismo. Que la ex directora general de Justicia, hermana del ministro Oscar Puente, transformó interpretando por “sí y ante sí” cuál era la “voluntad del legislador”.







