20 de julio de 2026 12:08


Editor: Armando Robles

Mi testimonio de apoyo al torero Rafaelillo

La cuadrilla del Búcaro.- Desde la cogida del 2024 procuro escribirle cada cierto tiempo. Nunca he publicado nada, esas peleas son personales e íntimas, pero al leer que su apoderado hace pública la lucha del gran león murciano, quiero sumarme con mi testimonial apoyo a un torero que tantas tardes de gloria y épica nos regaló en la Monumental de Iruña.

Salió en 2019 a hombros de su cuadrilla camino veloz hacia la enfermería del coso pamplonés con las costillas partidas por un Miura que lo destrozó contra las tablas. Fue brutal, dramático, verlo pasar por el callejón con la vida en un hilo. Dura recuperación y regresó sin perder la esencia de torero valiente, honrado, profesional de ganaderías duras, entregado cada tarde, posiblemente es el matador en activo con más miuras en su ya dilatada carrera.

Un Escolar se cruzó en su camino el año pasado, tras una faena heroica, a sangre y fuego, saliendo maltrecho, pero victorioso y por su pie camino de la enfermería. La recuperación va a ser larga, pero el maestro Rafaelillo siempre ha sido un luchador tenaz y metódico con una preparación física de superhombres. Una carrera de fondo surcando tempestades y montañas rocosas.

No sé si volverá o no, el tiempo nos lo dirá, pero Pamplona respeta a sus héroes y le debe rendir un homenaje cuando vuelva vestido de luces o de paisano. Rafael Rubio Luján es uno de los nuestros. Le debía estas líneas. Ánimo y fuerza Maestro.

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