5 de junio de 2026 22:13


Editor: Armando Robles

Portada del Libro de Buen Amor de Juan Ruiz con ilustración
La portada del Libro de Buen Amor, una obra clave de la literatura española.

Literatura española

Descifrando el enigma de «golfines» y «folguines» en el Libro de buen amor

Este artículo examina el significado de las enigmáticas palabras "golfines", "folguines" y "gallines" en el "Libro de buen amor". A través de un análisis detallado de las estrofas 374, 393 y 1051, el autor propone nuevas interpretaciones que desafían las lecturas tradicionales, sugiriendo que estas palabras podrían aludir a jóvenes cantores en lugar de despectivos términos.

El presente trabajo está dedicado al análisis de tres palabras enigmáticas que aparecen en la obra del Arcipreste de Hita en diferentes estrofas, cada una con variantes gráficas. Estas palabras han sido objeto de estudio por parte de la comunidad filológica, aunque los resultados obtenidos no han sido satisfactorios. Los copistas del texto original y los que trabajaron posteriormente con copias defectuosas, en una época anterior a la imprenta, han causado confusiones que han complicado la interpretación de muchos versos a lo largo de la historia. En este análisis, se establece un consenso sobre que “golfines”, “folguines” y “gallines” tienen un significado similar, independientemente de la ortografía utilizada por el copista.

La primera aparición de uno de estos términos se encuentra en la estrofa 374. Su complejidad es tal que merecería un estudio independiente; sin embargo, por ahora, nos enfocaremos en resumir su temática y analizar el primer verso. Esta estrofa forma parte de un episodio que la crítica moderna ha titulado “la parodia de las horas canónicas”, que tiene una carga peyorativa hacia el poeta, a quien se le acusa de irreverente. Preferimos describirlo como «la parodia de la liturgia amorosa de un dios pagano», como se mencionó en un trabajo anterior. En este diálogo imaginario entre el Arcipreste y Don Amor, se reprocha la influencia negativa que ejerce sobre sus víctimas, describiendo su jornada de trabajo al estilo de las “horas canónicas” de la Iglesia: maitines, laudes, prima, tercia, sexta, nona, vísperas y completas. A continuación, presentamos el primer verso en sus tres versiones, sin abreviaturas:

Versos en Manuscritos

Ms. G: «Rezas muy bien las oras con garçones golhynes»

Ms. T: «Rezas muy bien las oras con garçones golfines»

Ms. S: «Rezas muy byen las oras con garçones folguynes»

Iniciaremos el estudio de la palabra “golfines”, que consideramos como la original del poeta, presentada en dos variantes que también aceptamos como correctas para la época, dado que en el siglo XIV no existía una norma ortográfica definida.

Los editores y críticos que han analizado este verso coinciden en que “garzones golfines” se asemeja a lo que hoy entenderíamos como “jóvenes golfos”, en un sentido amplio. Según Cejador (1913), que equipara “golfines” y “folguines”, se refiere a ‘juerguistas’ que trivializan lo sagrado. Añade, en uno de sus extensos comentarios, que el Arcipreste presenta a los garzones ociosos y burlones que ayudan en el rezo amoroso como si fueran clérigos, haciendo bromas amorosas con citas de la Escritura. Corominas (1967) define “golfines” en ese contexto como ‘maleantes, malhechores’. En El conde Lucanor (1335), Don Juan Manuel también usa “golfín” para referirse a un pícaro que estafa a un rey, aunque no queda claro si se refiere a un ladrón o a un estafador.

Relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *