Los vecinos de la urbanización Montenuevo, situada en el norte de la provincia de Toledo, han expresado su deseo de segregarse del municipio de Casarrubios del Monte y pasar a formar parte de la localidad madrileña de El Álamo, situado a algo más de 3 kilómetros. Argumentan que llevan años sufriendo una situación de abandono por parte del Ayuntamiento de Casarrubios, gobernado por el PSOE, pese a la importante contribución económica que realizan a las arcas municipales.
Como ejemplo de esa falta de atención, los residentes señalan el estado de la carretera de acceso a la urbanización. Según denuncian, el vial continúa siendo una pista de grava y polvo, sin asfaltar, lo que consideran una muestra evidente de la escasa inversión municipal en la zona.
«Es insólito que, a pesar de la aportación que hacemos los vecinos a las arcas del Ayuntamiento, suframos esta desidia y esta desatención por parte de la administración local», lamentan varios residentes, quienes aseguran sentirse ciudadanos de segunda dentro del municipio.
Entre los vecinos existe además la percepción de que el consistorio no presta suficiente atención a núcleos de población cuya orientación política consideran mayoritariamente distinta a la del gobierno municipal. «Creemos que al Ayuntamiento no le interesan los núcleos con una población mayoritariamente refractaria a la izquierda. A ellos les interesa importar pobres y conservar su nómina de votantes», afirma un vecino consultado, reflejando una opinión personal.
El descontento ha llevado a algunos residentes a plantear la incorporación de Montenuevo al municipio de El Álamo, en la Comunidad de Madrid, una posibilidad que consideran beneficiosa por la cercanía geográfica y por la diferencia en la prestación de servicios públicos. «Pertenecer a la Comunidad de Madrid sería tanto como pasar del tercer al primer mundo», sentencia otro vecino, en una declaración que resume el sentimiento de frustración existente entre parte de los habitantes de la urbanización.
Los vecinos reclaman una respuesta institucional a sus demandas y una mejora de las infraestructuras y servicios que, aseguran, llevan años esperando.







