16 de junio de 2026 13:19


Editor: Armando Robles

Oyarzabal, en el debut de España ante Cabo Verde
Oyarzabal, en el debut de España ante Cabo Verde

España tiene un problema con su delantera: Oyarzabal no tocó el balón ni una vez en los primeros 30 minutos

España decepcionó de forma estrepitosa en su debut ante Cabo Verde. Había muchas esperanzas puestas en el primer partido del Mundial y en una posible goleada ante un rival muy inferior, pero entre la falta de frescura de algunos y el bajo estado de forma de otros, que llegan recién salidos de lesión, el partido fue muy diferente a lo esperado. Ahora De la Fuente debe aprender, corregir los errores y lograr que la delantera se conecte con el resto del equipo para evitar que se suceda lo que ocurrió con Cabo Verde: Oyarzabal no tocó el balón hasta el minuto 30.

Un equipo que se caracteriza por jugar al ataque no puede permitirse el lujo de que su único delantero de referencia no toque la pelota durante un tercio del partido. Según datos de Opta, es la primera vez desde 1966 que eso le pasa a un jugador durante un Mundial. Y eso es señal de que hay algo que no funciona bien dentro del equipo, ya sea en el centro del campo o en la delantera. O en ambos.

El equipo español cometió errores a la hora de preparar el partido. Los jugadores reconocieron tras el empate en zona mixta que no esperaban una Cabo Verde tan defensiva, señal de que no se estudió al rival todo lo bien que se debía. Y eso conllevó desajustes sobre el terreno de juego. El mediocampo no conectó en ningún momento con la parte de arriba, Gavi parecía perdido en la banda izquierda y Ferran estuvo igualmente desaparecido.

Una mayor incógnita supone el partido de Fabián, Rodri y Pedri. El canario fue el único que generó fútbol y provocó algo de peligro sobre la portería de Vozinha, pero sin acierto alguno, igual que sus compañeros. No funcionaron ellos y tampoco los cambios realizados por De la Fuente, ya que ni la entrada de Lamine ni la de Mikel Merino consiguieron la profundidad deseada.

Todo salió mal en el debut. Y habrá que esperar hasta el domingo ante Arabia Saudí para comprobar si se debió a un fallo puntual o a algo más preocupante. En la memoria del aficionado está el fútbol desplegado por los de De la Fuente en la Eurocopa de 2024, pero ahora mismo están muy lejos de aquella imagen que se dio en Alemania.

La derrota por penaltis ante Portugal en la final de la Liga de las Naciones marcó un punto de inflexión. A partir de entonces, el juego desapareció, por mucho que los resultados siguieran siendo positivos. España suma ya 31 partidos consecutivos sin perder (más de dos años), pero las sensaciones son muy diferentes.

Es precisamente ahora el momento de recuperarlas si de verdad se pretende lograr la segunda estrella. Más aún cuando la suerte parece esquiva para España desde que Iker Casillas levantara el título en Sudáfrica. Desde entonces, la selección solo ha conseguido tres victorias en Mundiales, ante equipos muy débiles como Australia, Irán o Costa Rica. Seis empates y tres derrotas completan el registro de los últimos 16 años. Para mejorar esos datos, los hombres de De la Fuente deben convertirse otra vez en ese equipo ensamblado que deslumbró en la Eurocopa de 2024. Y para ello, necesitan que el centro del campo vuelva a conectar con la delantera y que Oyarzabal vuelva a tocar balones.

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