VC.- Lo ocurrido esta noche en Calypo-Fado debería provocar sonrojo en cualquier administración que se considere mínimamente responsable. Pero, a estas alturas, pocos vecinos esperan ya que alguien asuma responsabilidades.
Desde anoche, la urbanización Calypo Fado vuelve a estar sin agua. Primero desapareció el suministro por causas que todavía nadie ha explicado con claridad. Se habla de un posible pico de tensión, aunque oficialmente no hay información concluyente. Horas después, sobre las dos de la madrugada, también se produjo un corte de electricidad que dejó a oscuras a numerosos vecinos y provocó la activación de alarmas y sistemas de seguridad en multitud de viviendas.
Lo grave no es únicamente lo sucedido. Lo escandaloso es que vuelva a suceder.
Después del incendio del 17 de julio de 2025, cuando pudo comprobarse las enormes carencias que arrastra Calypo Fado en materia de infraestructuras básicas, cualquier ciudadano podía pensar que las administraciones habrían aprendido la lección y se habrían tomado medidas y llevado a cabo las inversiones que necesita la zona. Pensaban así mismo que al fin se habría entendido que el agua no es un lujo, sino un servicio esencial.
Sin embargo, casi un año después, la realidad demuestra exactamente lo contrario.
A día de hoy sigue sin existir una solución definitiva que garantice el abastecimiento ante una incidencia eléctrica. Sigue sin haber un sistema suficientemente robusto para evitar que una urbanización que representa aproximadamente la mitad de la población de Casarrubios del Monte pueda quedarse sin agua de un momento a otro. Tampoco hay respuestas convincentes, y lo que es peor aún, sigue sin haber responsables dando la cara.
La pregunta que se hacen muchos vecinos resulta tan sencilla como demoledora: «¿Vamos a tener que esperar a otro incendio para que alguien se tome esto en serio?»
Es una pregunta incómoda. Pero más incómodo debería ser para los responsables públicos tener que escucharla una y otra vez.
Mientras tanto, el Ayuntamiento sanchista de Casarrubios del Monte continúa sin ofrecer una solución que transmita tranquilidad a los residentes. Una avería puntual puede entenderse. Lo que resulta imposible de entender es la repetición constante de problemas estructurales que llevan años afectando a la urbanización.
Entre tanto, la paciencia de los vecinos hace tiempo que se agotó. «Cuando no es por una rotura de una tubería es por un pico de luz. Somos el núcleo que más aporta al municipio y el que menos servicios recibe», denuncia una comerciante de la zona.
Y cada vez son más quienes comparten esa sensación de abandono. Lamentan que mientras se cobran impuestos, se exigen obligaciones y se prometen mejoras, la realidad cotidiana sigue siendo la misma: cortes de agua, incidencias recurrentes y una absoluta falta de certezas sobre cuándo llegará una solución definitiva.
Lo más preocupante es que muchos residentes ya no hablan de negligencia puntual. Hablan de abandono, de dejadez y de falta de voluntad política para afrontar un problema que afecta a miles de personas.
Algunos vecinos incluso se atreven a plantear una cuestión que cada vez circula con más insistencia por las calles de la urbanización: si este desinterés institucional guarda alguna relación con el hecho de que Calypo Fado haya sido históricamente una zona donde el voto al Partido Popular ha sido ampliamente mayoritario.
No existen pruebas que sostengan semejante acusación. Pero el simple hecho de que una parte de la población llegue a plantearse esa posibilidad demuestra hasta qué punto se ha deteriorado la confianza en quienes gobiernan.
Lo que sí está demostrado es algo mucho más grave: que miles de ciudadanos vuelven a encontrarse sin agua en sus casas, que una urbanización entera sigue dependiendo de infraestructuras incapaces de garantizar un servicio básico, o que, después de años de promesas, el problema continúa exactamente donde estaba.
La política municipal suele llenarse de discursos grandilocuentes, inauguraciones, fotografías y declaraciones institucionales. Pero la gestión pública se mide en cosas mucho más simples. Por ejemplo, que una familia pueda levantarse por la mañana, abrir un grifo y encontrar agua.
En Calypo-Fado, una vez más, ni siquiera eso está garantizado. Y esa es una vergüenza que ya no admite más excusas.
Calypo Fado y el historial de agravios con el agua
Calypo Fado se desarrolló a comienzos de los años 70 como una de las primeras grandes urbanizaciones residenciales situadas fuera del área metropolitana de Madrid. Su creación respondió a la creciente demanda de vivienda unifamiliar para familias que buscaban residir fuera de la capital, pero manteniendo una buena conexión con Madrid a través de la autovía A-5
Con el crecimiento demográfico, la urbanización evolucionó desde un uso principalmente de segunda residencia a convertirse en un núcleo residencial permanente con miles de habitantes, equipamientos propios y una identidad diferenciada dentro del municipio de Casarrubios del Monte
A diferencia de la mayoría de los municipios de su entorno, Calypo-Fado dispone de una red propia de abastecimiento gestionada por Urbanizaciones V, S.A., mientras que el Ayuntamiento de Casarrubios del Monte figura como responsable administrativo del abastecimiento. El agua procede de tres captaciones subterráneas (pozos) y se somete a desinfección antes de su distribución.
Este modelo tiene su origen en la propia promoción de la urbanización, cuando muchos servicios básicos fueron diseñados y explotados por entidades privadas ligadas al desarrollo urbanístico. Con el paso del tiempo surgió una cuestión recurrente: quién debía asumir las inversiones de renovación y ampliación de unas infraestructuras que originalmente fueron concebidas para una población mucho menor.
La red de abastecimiento denominada «RED-URBANIZACIÓN FADO-CALYPO» tiene como gestor a Urbanizaciones V, S.A., empresa responsable de la explotación del servicio de suministro de agua potable en la urbanización. Por tanto, el modelo de abastecimiento no depende directamente de una empresa pública supramunicipal, sino de una red propia de la urbanización gestionada por Urbanizaciones V, S.A., bajo la supervisión sanitaria y municipal correspondiente
Las quejas vecinales durante años se han centrado en La insuficiente capacidad de algunas redes, las recurrentes averías, las pérdidas de agua por fugas, la falta de renovación integral de tuberías antiguas (la mayoría de amianto), son algunas de las quejas vecinales que han sido sistemáticamente desoídas en los últimos años, sin olvidar el permanente debate sobre quién debía financiar las mejoras: Ayuntamiento, empresa gestora o propietarios.
Aunque los vecinos empadronados en la urbanización son entorno a los 3.000, se estima que Calypo-Fado cuenta con unos 6.000 vecinos residiendo.







