Ha muerto a los 80 años Jesús María Zabarte Arregui, uno de los etarras más sanguinarios de la banda terrorista ETA. Conocido como el carnicero de Mondragón, por su actividad profesional, el apelativo le vino como anillo al dedo por su terrible currículum como terrorista, del que nunca se arrepintió. Además, habiéndose beneficiado de la Amnistía de 1977 —que dejó su historial limpio—, no tardó en reincorporarse a la banda asesina para seguir haciendo lo que mejor sabía hacer: asesinar a personas inocentes, incluido un niño de 13 años.
Ingresó en ETA en 1967, con 21 años de edad, al ser captado por Domingo Iturbe Abasolo, Txomin. Fue uno de los responsables de resucitar la V Asamblea de ETA, a cuya dirección perteneció, junto a José Manuel Beñarán, Argala, y al ya mencionado Txomin. Beneficiado por la Amnistía del 77, tras la misma siguió con su actividad criminal, ya en democracia, como muchos de los terroristas que recibieron la medida de gracia al morir Francisco Franco.
Acumuló condenas a prisión por más de 615 años, participó en veinte atentados y en 17 asesinatos. Pasó casi tres décadas en prisión, y tras salir de la cárcel ha seguido participando en actos proetarras.
Historial criminal de Zabarte Arregui
Su estreno como asesino de la banda tuvo lugar el 24 de marzo de 1980. Un grupo de tres etarras tiroteó al marmolista José Artero Quiles cuando intentaba arrancar su vehículo, aparcado en la plaza del ayuntamiento de Escoriaza (Guipúzcoa). Zabarte fue condenado como autor por cooperación necesaria.
Cinco días después, participa igualmente en la colocación de una bomba destinada a un guardia civil que solía aparcar su vehículo particular en la calle Zarauz de Azcoitia (Guipúzcoa). La bomba, colocada en una bolsa de deportes junto al vehículo, estalló quitando la vida a un niño que estaba en la zona, José María Piris Carballo, de sólo 13 años.
Un año después, el 14 de abril de 1981, asesinó a tiros en San Sebastián al teniente de Infantería retirado Oswaldo José Rodríguez Fernández.
El 22 de junio de 1981 participó en el tiroteo que acaba con la vida del coronel de Infantería mutilado Luis de la Parra Urbaneja, que falleció dos días después. Diez días después participa en el ametrallamiento de una patrulla de la Guardia Civil que circulaba por la carretera Madrid-Irún a la altura de Lezo (Guipúzcoa) y que acaba con la vida del agente Luis Miranda Blanco.
El año 1982 fue el más intenso en el currículum asesino de Jesús María Zabarte Arregui. El 16 de febrero participó en el atentado que acaba con la vida en San Sebastián del guardia civil Benjamín Fernández. Un mes después, tiroteó el vehículo del cabo segundo de la Guardia Civil Modesto Martín Sánchez en Rentería (Guipúzcoa), que perdió la vida. El 30 de marzo de 1982, participó en el secuestro del jefe del Departamento de Traumatología de la Residencia Nuestra Señora de Aránzazu de San Sebastián, el doctor Ramiro Carasa Pérez, al que él mismo dio un tiro en la nuca tras atarle las manos a la espalda para dejar abandonado su cadáver en un monte cercano a la capital donostiarra.
Seis meses después, el 14 de septiembre, emboscó junto a otros terroristas de ETA a un vehículo oficial en las cercanías de Oyarzun (Guipúzcoa) y asesinó a los cuatro policías nacionales que viajaban en él. En el tiroteo inicial fallecieron los agentes Jesús Ordóñez Pérez, Juan Seronero Sacristán y Alfonso López Fernández. El cuarto policía, Antonio Cedillo Toscano, consiguió huir del lugar gravemente herido y fue recogido por un camionero que lo intentó acercar a un centro sanitario. Los terroristas le obligaron a parar el camión para rematar de un disparo al agente, en un acto que demuestra el grado de crueldad de Zabarte y sus compinches.
El 9 de octubre de 1982 participó en el asesinato en Irún (Guipúzcoa) del capitán de la Guardia Civil retirado José Jiménez Mayoral. Un mes después, en noviembre, ametralló en Rentería (Guipúzcoa) junto a otros terroristas de ETA un vehículo civil en el que creían que viajaban guardias civiles de paisano. Falleció el pintor Carlos Manuel Patiño Casanova y resultaron heridos de gravedad sus dos compañeros de trabajo.
Su historial criminal continuó durante 1983. El 5 de agosto de ese año, intentó secuestrar junto a otros etarras a dos policías municipales de San Sebastián en Oyarzun (Guipúzcoa). Los agentes se resistieron y comienza un tiroteo en el que perdió la vida el policía Manuel Peronié Díez. Un mes después, participa en Urnieta (Guipúzcoa) en el asesinato a tiros del policía nacional Pablo Sánchez César.
El 13 de octubre de 1983 cometió su último asesinato, cuando el grupo de ETA del que formaba parte tiroteó a bocajarro al guardia civil Ángel Flores Jiménez en Rentería (Guipúzcoa).
Su detención
La Guardia Civil detuvo al carnicero de Mondragón la madrugada del 15 de junio de 1984, mientras dormía en un piso del casco viejo de Hernani (Guipúzcoa). Junto a su cama, había dos fusiles de asalto soviéticos AK-47 y 2.500 cartuchos de munición. A quienes no se pudo detener fue a sus dos compañeros de grupo etarra, Juan Luis Lecuona y Agustín Arregi, que se hicieron fuertes en el piso y murieron en el tiroteo que provocaron.
Posteriormente supimos que el fiero gudari «se cagó de miedo» cuando fue detenido, según contó un veterano del GAR que participó en la operación y de la que se hizo eco El País: el asesino «no es un gudari, es un cagari».







