22 de junio de 2026 23:49


Editor: Armando Robles

Casarrubios

Jesús García de Mingo reclama coherencia en torno a la «prioridad nacional»: “No se puede defender la cocina vegana y luego comerse un chuletón delante de todos”

El portavoz del Grupo Independiente de Casarrubios-Calypo Fado, Jesús García de Mingo, ha lanzado duras críticas hacia la actitud mantenida en torno a la cuestión de la «prioridad nacional», que ha generado un gran debate nacional, subrayando que, más allá de las discrepancias políticas que pueda mantener sobre el fondo del asunto, lo verdaderamente preocupante es la falta de coherencia entre lo que se defiende públicamente y lo que después se practica, en clara alusión a Vox.

García de Mingo aseguró que “cada formación y cada responsable público tiene derecho a defender las prioridades que considere oportunas, y yo mismo puedo discrepar de algunas de ellas. La discrepancia política es legítima y forma parte de la democracia. Lo que resulta mucho más difícil de justificar es que se proclame una prioridad a los cuatro vientos y, cuando llega el momento de actuar en tu propio ámbito se haga exactamente lo contrario”.

El dirigente independiente lamentó que en política “cada vez se confunda más la propaganda con el compromiso real”, y advirtió de que los vecinos “no solo escuchan los discursos, también observan los hechos”.

“Si uno considera que algo es prioritario, debe ser el primero en demostrarlo con sus actos. No basta con colgarse una pancarta o hacer una declaración solemne. La credibilidad se construye dando ejemplo, no repartiendo lecciones a los demás mientras se actúa en sentido contrario”, afirmó.

Con un tono especialmente irónico, García de Mingo recurrió a una comparación para ilustrar lo que considera una evidente contradicción: “Esto es exactamente igual que defender la cocina vegana con discursos apasionados y, acto seguido, sentarse en mitad de la plaza a comerse un chuletón delante de todo el mundo. Cada cual puede elegir su menú, pero no puede sorprenderse después de que los vecinos perciban la incoherencia”.

A su juicio, el problema no radica únicamente en la decisión concreta adoptada, sino en el mensaje que se traslada a la ciudadanía. “Aunque yo pueda tener reservas o discrepancias sobre determinados planteamientos, si alguien decide convertir una cuestión en bandera política, tiene la obligación moral de actuar en consecuencia. De lo contrario, la bandera acaba pareciendo un simple elemento decorativo”.

El portavoz concluyó señalando que “la política municipal necesita menos gestos para la galería y más coherencia entre las palabras y los hechos”, porque, según afirmó, “cuando lo que se dice y lo que se hace no coinciden, la primera víctima siempre es la confianza de los vecinos”.

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