Entre 1961 y 1975, España vivió una auténtica revolución en el acceso a la vivienda. Durante este período, se construyeron más de 4 millones de viviendas sociales, lo que representó casi el 66% del total edificado en esas décadas. Este logro histórico permitió que millones de españoles, especialmente de clase trabajadora, pudieran acceder a su propio hogar, consolidando a España como una nación de propietarios.
El régimen franquista impulsó la construcción masiva de viviendas protegidas a través del Instituto Nacional de la Vivienda (INV) y la Obra Sindical del Hogar. Estas viviendas, de calidad y funcionalidad destacables, se financiaban mediante un sistema de pago a plazos que permitía a las familias adquirir su hogar en un plazo de 8 a 10 años.
Barrios que marcaron una época
Ciudades como Madrid, Barcelona, Sevilla y Málaga fueron testigos de esta transformación. En Sevilla, por ejemplo, se construyeron barrios como el de Vista Florida, que ofrecieron a miles de familias un entorno digno y moderno.
En Málaga, el barrio de La Palmilla se consolidó como un ejemplo de urbanización planificada, proporcionando a sus habitantes acceso a servicios básicos y una comunidad cohesionada.
Estas políticas no solo transformaron el paisaje urbano, sino que también mejoraron la calidad de vida de millones de españoles. La estabilidad que proporcionó el acceso a la vivienda permitió el desarrollo de una clase media sólida y una sociedad más cohesionada. Hoy en día, muchos de estos barrios siguen siendo el hogar de generaciones que crecieron en ellos, testimonio de un esfuerzo estatal que marcó un antes y un después en la historia de España.







