7 de julio de 2026 08:08


Editor: Armando Robles

Bandera arcoiris insertada en la página oficial del PP de Casarrubios.

¿A qué juega el PP de Casarrubios sacando la bandera LGTBI? ¿Desfilará Josué Zarzuelo por la plaza del pueblo vestido solo con taparrabos?

A7.- La reciente publicación del Partido Popular de Casarrubios en sus redes sociales, mostrando una bandera del colectivo LGTBI acompañada del lema «Love is Love», plantea una pregunta inevitable: ¿a qué juega realmente el PP de Casarrubios?

Quienes durante años hemos defendido que el Partido Popular representa unos valores inspirados en el humanismo cristiano y en una determinada concepción moral, tenemos derecho a preguntarnos hoy si la imagen del arco iris responde verdaderamente a esos principios o, por el contrario, supone una renuncia a ellos en busca de una mejor posición mediática.

¿Son estos los valores que el PP dice defender? ¿Asistimos a un nuevo ejemplo de un partido que, por miedo a la crítica de la izquierda, ha optado por diluir su identidad hasta el punto de asumir mensajes y símbolos ajenos?

Desde el respeto absoluto a la dignidad de todas las personas y a la libertad de cada uno para vivir su orientación sexual, una cosa es respetar a todos los ciudadanos y otra muy distinta convertir una determinada opción sexual en bandera política. Lo peor es que esa institucionalización de determinadas causas ajenas al orden natural cristiano acaba reforzando el marco ideológico de la izquierda. Así al menos lo han entendido algunos destacados miembros del PP local, que en declaraciones a este medio han expresado su total disconformidad con esta elasticidad ideológica y moral del partido. «Si somos incapaces de marcarle el rumbo moral a nuestra propia gente, porque estamos demostrando no tener rumbo ni moral, entonces nos preguntamos si merece la pena estar en política a este precio», señala uno de ellos.

En este contexto resulta inevitable preguntarse cuál es la posición de la portavoz municipal, Rocío Pérez. ¿Comparte esta estrategia? ¿Ha sido ella misma su inductora? ¿Cree Rocío Pérez que la bandera LGTBI representa fielmente los principios históricos del Partido Popular o simplemente responde a una decisión de oportunidad política? ¿Hasta cuándo va a seguir Rocío Pérez enajenando los principios que supuestamente defiende en privado? ¿Tiene Rocío Pérez algún ideal innegociable más allá del oportunismo político? Las mismas preguntas se la trasladamos al presidente de los populares casarrubieros, José Zarzuelo. Si su respuesta no fuese convincente, entonces le animaríamos a que, en un gesto de coherencia, desfilara por la plaza del pueblo vestido solo con taparrabos.

Tampoco deja de llamar la atención que, durante el último pleno municipal, el alcalde socialista advirtiera al grupo popular de que estaba siendo conducido hacia el fracaso por una persona con un historial político marcado por el cierre de partidos y proyectos políticos. Vista la deriva que transmite la comunicación del PP local, cabe preguntarse si aquella advertencia fue más premonitoria de lo que algunos pensaban.

Pero quizá la cuestión más importante sea otra: ¿qué opinan los militantes y simpatizantes del PP de Casarrubios? ¿Se sienten representados por esta forma amoral de hacer política? ¿Creen que el partido debe asumir banderas y lemas que tradicionalmente han pertenecido a la izquierda política? ¿O consideran que el PP debería reafirmar sus principios fundacionales sin complejos?

La sensación creciente entre muchos votantes conservadores es que el Partido Popular ha ido perdiendo perfil ideológico, sustituyendo convicciones por estrategias de comunicación. Para esos electores, un PP acomplejado, desideologizado y más pendiente de evitar polémicas que de defender sus principios termina dejando huérfano a un sector del electorado que acaba buscando otras opciones políticas.

En política, la coherencia importa. Los partidos pueden evolucionar y adaptar sus posiciones, pero también deben explicar con claridad por qué lo hacen y hasta dónde están dispuestos a cambiar sin perder su identidad.

En las últimas ediciones del Orgullo Gay, numerosos participantes protagonizaron actos grotescos, blasfemos y escatológicos contra imágenes icónicas del Cristianismo que robustecen nuestro orgullo nacional y vertebran nuestra identidad espiritual colectiva.

Un continuo goteo de casos cristianófobos alimenta la sospecha de que a muchos representantes del colectivo gay no les importa tanto reclamar derechos como fomentar o amparar las ofensas y ultrajes a las creencias de millones de españoles. Habiendo ya tantos antecedentes, urge volver a preguntar qué hace el Partido Popular uniéndose a gente que pretende deshonrar los principios sobre los que se asienta lo poco decente que en España merece la pena conservarse.

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