La nacionalización de dos millones de personas por la Ley de Nietos es un reto de Sánchez que ya va por la mitad. Según la Ley de Nietos cualquier persona extranjera que tenga raíces españolas puede adquirir la nacionalidad española instantáneamente ¿Es justo? ¿Es legal?
Para unos es un lazo de hermandad hispánica y es visto con buenos ojos. Responde a que los hispanos somos un mismo pueblo y da igual el lugar de nacimiento; a pocos nos molesta que un ciudadano de las Américas engorde el vivir de la vieja piel de toro envejecida.
Para otros, una persona que no ha nacido aquí no tiene derecho a ser español sin la supervisión del tiempo y del currículum vitae personal en esta piel; pero políticamente ¿qué poso de legitimidad tiene esta acción del Gobierno?Para empezar estoy harto de escribir que los políticos rancios españoles rozan la imbecilidad, cuando no es la maldad pura. Que sea un proyecto supranacional para diluir la nacionalidad no lo voy ni a sopesar tan solo me regiré por las normas preterpolíticas que conforman la idiosincrasia de la conducta occidental de los países democráticos. Esas normas de conducta que creemos no conocer pero que sin querer han sido destiladas por cada ciudadano por inercia y por cada político antiguo por poso intelectual subrayo lo de antiguo, los de ahora no.
Estos son los valores de la República que, aunque España haya sido siempre una monarquía, políticamente la sangre institucional fluye desde el torrente de la Revolución Francesa como en los demás países occidentales. Son tres lealtades:Lealtad a lo natural, es decir a la costumbre del vivir que ha conformado lo establecido. Difícilmente nadie que no haya estado jamás en esta tierra puede ser leal a las costumbres y a la historia que no conoce.Lealtad a la sociedad civil el inflar el censo electoral diluye enérgicamente la calidad de la expresión popular de aquellos que responden a la lealtad de lo natural.
En otras palabras, la voz del pueblo español que con el sistema electoral actual valía poco ahora es deficitaria y soslayable. La deslealtad ahora viene de manos del Ejecutivo. Es sinónimo de traición y así se puede llamar al PSOE y a quien apoye esta medida.Y por último la lealtad a lo moral y a lo racional. Quizás podría caber la moralidad en el punto de vista primero, son hispanos pero nunca puede tildarse de racional aquello que está falto de lógica. No es necesario, es absurdo y sobre todo, no es recíproco. Un español no puede ser nacionalizado al instante en aquellos otros países y aunque así fuera, el elemento de lo absurdo se doblaría.
Así que no, amado lector, el filtro de Occidente y de la democracia no permite esta ley ni esta acción. Sólo desde el fascismo más recalcitrante el Estado puede hacer tragar a la nación decisiones que la perjudican o lo que es peor que la diluyen.








Un comentario
Conducta occidental de los países democráticos? Filtro de occidente y de la democracia?
En España, querido amigo, lo sabes bien, nunca ha existido la democracia.
Usar esa palabra tan a la ligera e interesadamente es uno de los peores males de la actualidad.
Cuando esto sucede o se es un ignorante o un corrupto. Te aprecio y no sé cuál de las dos cosas prefiero que seas.