¡Que no pare la fiesta! España continúa saboreando la conquista de su segunda estrella y Madrid se volcó con los nuevos campeones del mundo en una celebración histórica. Los internacionales recorrieron las calles de la capital en un ambiente inolvidable, arropados por una marea de aficionados que convirtió la ciudad en una auténtica fiesta rojigualda.
Tras aterrizar a primera hora de la mañana después de casi dos meses de concentración y competición en Estados Unidos, los futbolistas regresaron a casa sin imaginar la magnitud del recibimiento. Cerca de dos millones de personas salieron a las calles de Madrid para celebrar junto a sus ídolos un título que ya forma parte de la historia del deporte español. Camisetas de la selección, banderas y cánticos inundaron cada rincón del recorrido.
La jornada comenzó con los actos institucionales, primero en el Palacio de la Zarzuela, donde la selección fue recibida por la Familia Real, y posteriormente en La Moncloa, junto al presidente del Gobierno. Después llegó el momento más esperado: el desfile en autobús hasta Cibeles, con un vehículo presidido por la Copa del Mundo y una frase grabada en uno de sus laterales: «Reyes del Mundo».
El show de los campeones
A bordo del autobús, los futbolistas disfrutaron como niños. Hubo bailes, canciones, bromas, brindis y muchas imágenes para el recuerdo. Algunos optaron por celebrar con cerveza, mientras que otros, como Marcos Llorente, prefirieron hacerlo con una copa de vino en la mano. Después de semanas de concentración, tensión y esfuerzo, tocaba dejarse llevar.
El recorrido fue un espectáculo de principio a fin. No cabía un alfiler en las calles. Miles de aficionados se subieron a marquesinas y mobiliario urbano para intentar ver a sus héroes, mientras otros corrían junto al autobús para no perder detalle. Los jugadores, sorprendidos por el impresionante ambiente, no dejaron de saludar y grabar con sus teléfonos móviles una jornada que difícilmente olvidarán.
Sobre el autobús tampoco faltó el espectáculo. Los internacionales comenzaron refrescando a la afición con pistolas de agua mientras Fabián Ruiz inmortalizaba cada instante con su cámara personal. Poco después llegó el turno de la música, con Borja Iglesias ejerciendo de DJ y poniendo banda sonora a una celebración que fue ganando intensidad a cada kilómetro.
Entre todos los campeones hubo un nombre que sobresalió por encima del resto: Ferran Torres. El autor del gol que dio a España el título fue uno de los futbolistas más ovacionados durante todo el recorrido. El delantero de Foios lució una gorra con el mensaje «Make Spain Great Again», mientras Lamine Yamal y Nico Williams animaban la fiesta cantando y bailando con el micrófono en la mano junto a los miles de aficionados. Por su parte, Luis de la Fuente contemplaba orgulloso la celebración con una pancarta de la Copa del Mundo personalizada con su rostro.
Con la llegada de la noche, Madrid siguió teñida de rojo y amarillo. La música continuó sonando, los cánticos no cesaban y la sensación era compartida por todos: la fiesta por la segunda estrella acababa de empezar.







