Vecino de Casarrubios.- En Casarrubios crece la preocupación por la inseguridad y por el aumento de los robos que denuncian muchos vecinos. Si un municipio está rodeado de cámaras y, aun así, persiste la percepción de que los delitos continúan, la pregunta es inevitable: ¿qué está fallando?
La seguridad no se mide por el número de dispositivos instalados, sino por los resultados. Las cámaras pueden ser una herramienta útil para la investigación y la prevención, pero no sustituyen una estrategia integral de vigilancia, coordinación con las fuerzas de seguridad y una gestión municipal que convierta este problema en una prioridad política. No hay que disponer de dotes detectivescos para percibir que la lacra de las drogas se enseñorea de cada vez más rincones del pueblo, sin ignorar la presencia en las calles de un lumpen social nunca antes visto.
El alcalde sanchista debe asumir la responsabilidad que corresponde a su cargo dado que las políticas impulsadas por su gobierno no están dando los resultados esperados.
En vez de su habitual actitud autocomplaciente. el Ayuntamiento de Casarrubios haría bien en tomar como referencia las buenas prácticas implementadas por municipios cercanos que, con recursos similares, han logrado reducir la delincuencia y aumentar la sensación de seguridad entre sus vecinos.
Luego de que el gobierno municipal haya fracasado en materia de seguridad, la oposición debe articular una alternativa sólida, con propuestas claras y una estrategia política capaz de convencer a la mayoría social. Más que un enfrentamiento estéril, hace falta una movilización política que sitúe la seguridad ciudadana en el centro del debate.
El objetivo no debería ser ganar una batalla partidista, sino recuperar la tranquilidad de los vecinos y garantizar que el espacio público vuelva a ser un lugar donde las familias vivan con confianza. La política municipal se juzga por sus resultados, y cuando una parte significativa de la ciudadanía siente que su seguridad está en riesgo, la exigencia de responsabilidades y de cambios en la gestión forma parte del funcionamiento normal de una democracia.
En definitiva, muchos ciudadanos consideramos que el gobierno municipal no está respondiendo adecuadamente al problema de la inseguridad, por lo que es imperativo una alternativa creíble con la aspiración de recuperar el gobierno local y aplicar un modelo distinto de gestión en materia de seguridad ciudadana en beneficio de los vecinos y no de los que alteran nuestra tranquilidad.







